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Prof. Dr. Werner Gitt

Refutación de la Evolución por medio de Leyes Naturales

Viele Menschen gehen davon aus, dass das Leben auf der Erde durch Evolution entstanden ist und meinen, dass dies wissenschaftlich bewiesen sei. Anhand der Naturgesetze der Information stellt Prof. Dr. Werner Gitt sechs Schlussfolgerungen auf, die eindeutig die Möglichkeit der Entstehung des Lebens durch Evolution ausschließen.

"Die stärkste Argumentation in der Wissenschaft ist immer dann gegeben, wenn Naturgesetze angewandt werden, um einen Vorgang oder eine Idee zu begründen oder auch zu widerlegen. In allen Lebewesen finden wir eine geradezu unvorstellbare Menge an Information, die unbedingt erforderlich ist für die Baupläne der Individuen und für die Steuerung aller komplexen Vorgänge in den Zellen. Mit Hilfe der Naturgesetze der Information werden wir nachweisen, dass jegliche Information, und damit auch die biologische Information, einen intelligenten Urheber benötigt."

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Refutación de la evoluciónpor medio de leyes naturales
Las leyes naturales sobre la información y sus conclusiones 

En la ciencia, los argumentos más poderosos son siempre aquellos que aplican leyes naturales para apoyar o refutar un proceso o una idea. En todos los seres vivos hallamos una cantidad de información fenomenal e inconcebible; y esta información es absolutamente necesaria para los programas de construcción de los individuos y para el control de todos los procesos tan complejos dentro de las células. Con la ayuda de las leyes naturales de la información vamos a demostrar que toda información – y esto incluye también la información biológica – precisa de un autor y creador.

¿Qué es una ley natural?

Cuando en el mundo que observamos queda confirmada la validez de un teorema por reproducirse una y otra vez, hablamos de una ley natural. En la ciencia, las leyes naturales son las que más fuerza de afirmación tienen, porque

  • no conocen excepción alguna.
  • responden a la pregunta, si un proceso ideado en la mente, es posible o no.
  • existen desde siempre, independientemente de su descubrimiento y de su descripción por parte del hombre.
  • se pueden aplicar siempre con éxito a los casos desconocidos.

Cuando reflexionamos sobre las leyes naturales, casi siempre pensamos en leyes físicas o químicas. Pero pensar que nuestro mundo se explica únicamente con magnitudes materiales es limitar nuestra percepción. Las magnitudes no materiales, como por ejemplo la información, la voluntad o la conciencia también pertenecen a nuestra realidad. Las leyes naturales para lo que no es material cumplen los mismos estrictos criterios como aquellas para los procesos materiales, por lo cual tienen la misma fuerza para sacar conclusiones y para convencer de una verdad.

Definición de la información y de sus leyes naturales

Para describir las leyes naturales de la información y poder analizar un sistema desconocido es necesario tener una definición adecuada y precisa:

Hablamos de información cuando en un sistema observable se dan los siguientes cinco planos jerárquicos: la estadística, la sintaxis (código, gramática, léxico), la semántica (significado), la pragmática (acto) y la apobética (meta, objetivo, resultado).

Las cuatro leyes naturales de la información (LNI) son:

LNI-1: Una magnitud material no puede producir una magnitud inmaterial.

LNI-2: La información es una magnitud no material

LNI-3: En los procesos estadísticos (= procesos sin una inteligencia que los dirige y controla) no puede surgir ninguna información.

LNI-4: Información sólo puede originarse por medio de un emisor inteligente. Un emisor inteligente posee conciencia, voluntad propia, creatividad, también piensa autónomamente y obra con un propósito determinado.

En lo que sigue sacaremos seis importantes conclusiones con la ayuda de las leyes naturales de la información.

Seis conclusiones de gran alcance

Después de conocer las leyes naturales de la información podemos aplicarlas de forma efectiva y con unas metas determinadas, para sacar conclusiones de gran alcance. Puesto que nuestras preguntas se salen del marco de las respuestas que la ciencia es capaz de darnos, necesitamos una fuente de información superior, y esta fuente es para mí como creyente la Biblia. En lo que sigue mencionaré primero la conclusión científica basada en las leyes naturales y a continuación la referencia bíblica que confirma el resultado científico o incluso le excede.

Conclusión C1:

Puesto que en todas las formas de la vida hallamos un código (moléculas de ADN o ARN) y los demás niveles de información, nos encontramos claramente dentro del dominio de la información. ¡De ahí podemos deducir que tiene que existir un emisor inteligente! (Aplicación de LNI-4)

Puesto que no existe ningún  proceso demostrable mediante observación o experimento en el cual se haya originado por sí sola la información en la materia, esto es válido también para cualquier información en los seres vivos. Así la LNI-4 aquí también exige un causante inteligente que haya escrito los programas. La conclusión C1 es por lo tanto una prueba de la existencia de Dios o bien una refutación científica del ateísmo.

Conclusión C2:

La información codificada en la molécula del ADN sobrepuja ampliamente todas las tecnologías conocidas hasta el momento. Puesto que ningún ser humano puede ser el emisor, habrá que buscarle fuera de nuestro mundo visible. Deducimos pues que el emisor, aparte de tener que ser sumamente inteligente, tiene que poseer información e inteligencia infinitas, es decir, tiene que ser omnisciente (Aplicación de LNI-1 y LNI-4).

¿Por qué tiene que ser omnisciente? Asumiendo que este emisor (autor, creador, dios) fuera limitado en su inteligencia, necesitaría un dios que estuviese por encima de sí mismo con más información todavía, y que le hubiese instruido a él. Puesto que éste también habría necesitado a un maestro, tendríamos al final una cantidad infinita de dioses, y el “último” sería el que tuviera un conocimiento ilimitado y sería omnisciente. La alternativa mucho más lógica y equivalente sería suponer que tiene que existir un Dios solamente. Pero éste tendría que ser infinitamente inteligente y tener a su disposición información ilimitada. Tendría que ser, por lo tanto, omnisciente.

Esta segunda alternativa es la que enseña la Biblia. Sólo hay UN Dios: “Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isaías 44:6). Si este Dios es omnisciente (C2), entonces conoce todas las cosas del presente, pasado y futuro. Pero si conoce todas las cosas fuera de todos los límites del tiempo, entonces él mismo tiene que ser eterno. Esto lo dice la Biblia en el Salmo 90:2; Isaías 40:28 y Daniel 6:27.

Conclusión C3:

Puesto que el emisor

  • ha codificado genialmente la información que hallamos en las moléculas de ADN
  • puesto que este emisor ha tenido que haber construido las máquinas biológicas tan complejas que descodifican la información y ejecutan todos los procesos de la biosíntesis
  • además ha tenido que diseñar cada detalle de todos los seres vivos, habiendo programado en ellos todas sus capacidades,

podemos concluir que el emisor lo ha querido todo así y que tiene que ser muy poderoso.

En la conclusión precedente, la C2, basándonos en las leyes naturales pudimos constatar que el emisor (Creador, Dios) tenía que ser omnisciente y eterno. Ahora nos planteamos la pregunta sobre la magnitud de su poder. Aplicando la misma lógica que en la C2 obtenemos el resultado que además tiene que ser todopoderoso.

Esto lo testifica también la Biblia: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8).

Conclusión C4:

Porque nosotros, los hombres, somos capaces de crear nueva información, ésta no puede proceder de nuestra parte material (de nuestro cuerpo). De ahí podemos concluir que el hombre tiene que poseer un componente no material (alma, espíritu). Esto nos lleva a la refutación de la idea del materialismo (Aplicación de LNI-1, LNI-2).

En la biología molecular y evolucionista se piensa únicamente en categorías materialistas. Con la ayuda de los teoremas de la información podemos refutar este materialismo de la siguiente manera: Todos nosotros tenemos la capacidad de producir nueva información (p. ej. en cartas o libros) – es decir, podemos producir algo no material. Puesto que la materia es incapaz de hacerlo (LNI-1), es necesario que tengamos un componente no material (y esto es el alma) junto con nuestro cuerpo material. En 1 Tesalonicenses 5:23 la Biblia confirma esta conclusión: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” El cuerpo es la parte material del hombre, mientras que su alma y su espíritu no son materiales.

El cerebro: Debido a la forma de pensar materialista en las ciencias, los investigadores trabajan con la suposición de que nuestro cerebro sería la fuente de la información. Esta idea es equivocada, porque nuestro cerebro es materia y de acuerdo con LNI-1 no puede producir información alguna. El cerebro, por lo tanto, no puede ser la fuente de la información; sólo es una máquina que procesa la información y lo hace de una forma sumamente compleja.

Conclusión C5:

Siendo la información el componente fundamental de toda clase de vida, no pudiendo proceder de la materia y energía, se precisa, pues, de un emisor inteligente. Todas las teorías de la evolución química y biológica, sin embargo, exigen que la información tiene que proceder únicamente de la materia y energía (sin emisor alguno), entonces podemos concluir que todas estas teorías y conceptos de la evolución química y biológica (macroevolución) tienen que ser erróneas (Aplicación de LNI-1, LNI-2).

La teoría de la evolución intenta explicar la vida únicamente en el nivel físico-químico. Las leyes naturales de la información excluyen la idea de la macroevolución – o sea el desarrollo desde una célula primitiva hasta el hombre. Frente a los teoremas de la información, el sistema de la evolución es algo imposible, es un “perpetuum móbile de la información”.

La microevolución, es decir, las adaptaciones dentro de una especie (p. ej. los pinzones de Darwin con sus diferentes formas de picos), es algo observable. La información requerida para ello no ha surgido en la materia, consecuentemente, sino que resulta de las ramificaciones del programa que el Creador en su sabiduría ya había previsto con antelación.

El relato de la creación recalca nueve veces que la variedad inconcebible de toda la vida existente es muy específica – según su especie.  Aquí tampoco vemos ni la más mínima huella de una evolución.

Conclusión C6:

Puesto que lo vivo es algo inmaterial, la materia no ha podido producirlo. De ahí deducimos que no hay ningún proceso en la materia que lleve de lo inanimado a la vida. Los procesos puramente materiales no pueden conducir a la vida ni en la tierra ni en ninguna otra parte del universo. (Aplicación de LNI-1)

Lo que caracteriza a los seres vivos (o el fenómeno “vida”) es de la misma esencia inmaterial como la información. Como muestra la conclusión C6, con este nuevo enfoque podemos excluir la posibilidad de que la vida se origine espontáneamente en la materia. Por eso no tiene sentido la búsqueda de vida en otros planetas.

Resumen

Con la ayuda de los teoremas sobre la información hemos podido refutar ideas muy difundidas, como

  • la forma de pensar puramente materialista en las ciencias.
  • todas las ideas evolucionistas corrientes (evolución química, biológica).
  • El materialismo (p.ej. la imagen materialista del hombre)
  • El ateísmo

Además hemos podido probar

  • que el Autor de la vida (Creador, Dios) que las leyes naturales reclaman, tiene que existir.
  • que este Autor tiene que ser omnisciente y eterno
  • que tiene que ser todopoderoso.
  • que el hombre tiene que poseer un componente inmaterial (el alma)
  • que nuestro cerebro no puede ser la fuente de la información producida por nosotros.

¿Quién es el emisor, el creador? 

Ahora hemos llegado a una importante pregunta: ¿Quién es el emisor de la información biológica y quién es el autor de la vida? Dios el Padre entregó a Su Hijo Jesucristo el cometido de la creación. Por eso el Nuevo Testamento dice de Jesús en Colosenses 1:16-17: “Él es la imagen del Dios invisible... porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; ... todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.” En nuestro mundo, por lo tanto, no hay nada que no haya sido creado por Jesús: El inmenso cosmos y también los microbios, la mariposa y la ballena, la hormiga y la jirafa, el colibrí y también el hombre.

Un pensamiento sensacional

Jesucristo es aquel que es desde la eternidad y él es el Rey del reino de los cielos. A Él le es dada toda potestad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18). ¿Somos capaces de concebir el siguiente pensamiento? ¡Que el hombre clavado en la cruz del Gólgota y el Creador de este mundo y de toda vida es la misma Persona! En su amor insondable hacia nosotros se dejó crucificar y no se defendió, para que la puerta al cielo se pudiera abrir para nosotros. El que desecha esto, lo pierde todo: “¿Cómo escaparemos nosotros si tuviéremos en poco una salvación tan grande?” (Hebreos 2:3). Pero el que le recibe a Él, lo gana todo: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; ... ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Pídale perdón al Señor Jesucristo por todos sus pecados, para que no sea condenado en el juicio de Dios, y recíbale como Creador y Salvador personal y sígale.

Dr.-Ing. Werner Gitt
Profesor retirado